20 de abril de 2021

LAGUNAS EN TIEMPOS DE CUARENTENA

En una temporada que recordaremos por mucho tiempo, analizamos lo que dejó la temporada 2020 de pejerrey en las lagunas bonaerenses que ya entra en la recta final, con el último mes de actividad piscatoria, antes de la veda. Nadie se imaginó, deshojando las primeras hojas del almanaque, vivir lo que vivimos, y muchos, sin poder subirnos a un bote en plena temporada de pejerrey. Esa especie que alborota a todos y que reúne mayor cantidad de seguidores a lo largo y ancho de la llanura bonaerense, se encontró con un panorama distinto a todos los años. Ni largas colas para subir a una embarcación, ni pescadores mimetizados entre los juncos o filas de botes para meterse a pescar “Flechas de Plata” acardumadas. No importó la crisis hídrica, si llovía o hacía calor. El “Pez Rey” este año recibió a pocos amigos en su hábitat.

El panorama se presentaba complicado en el inicio de temporada, con muchas lagunas sufriendo la escasez de agua, aunque con el correr de la temporada todo fue cambiando, con buenos registros pluviométricos. Muchas que eran una incógnita nos terminaron sorprendiendo, tal es el caso, de la pintoresca La Brava, que, a dos años de aquella mortandad que pareció dejarla sin peces, volvió a vivir con una pesca aceptable, y con piezas que llegaron hasta los 600 gramos. Parece raro que sean de aquellas siembras que hicieron los amigos del Club de Pesca Balcarce, sino más bien, nos ilusionamos con que no haya sido tan fulminante esa maldita alga. Otro caso similar, San Luis en Bolívar, que de una cruel sequía paso a un excelente presente, con mucha agua, buena cantidad de pejerreyes y, lo mejor de todo, la cota hídrica ya no dura días como antes, sino mucho más, con la compuerta tan ansiada por la gente del Club Las Acollaradas. Hubo espejos que sufrieron mortandades en el verano y no llegaron a recuperarse, como laguna La Boca, ex San Lorenzo, Altos Verdes, ambas en Pila, San Antonio en Benito Juárez y muchas más de la zona aledaña, golpeadas por la sequía. Otras, ni siquiera llegaron a probarse tras aquel 19 de marzo, donde se erigió la figura de la cuarentena. Blanca Grande y Chica en Olavarría, La Barrancosa en Chillar, La Reserva en San Cayetano y De los Padres en Mar del Plata, son claros ejemplos de ello.

Entre los puntos altos hasta este momento, pica en punta La Arenera de Claromecó, con un excelente inicio de temporada desde la costa, con un super peje de 3.185 kg. y varias piezas que superaron los 2 kilos. Tremendas capturas en un ámbito donde hicieron diferencia los que gustan de la variedad de carnadas, con muy buen rendimiento de las de mar, entre ellas, la anchoa, el magrú y las clásicas, la mojarra viva de buen tamaño y los filets, tanto de dientudo como de pejerrey, coloreados, de amarillo como verde o rojo, dependiendo del día y las ganas del peje. También en Tres Arroyos, La Tigra entregó buenas capturas, pero desde embarcaciones, siendo más esporádicos los resultados costeros. El Pinocho, en Gonzales Chaves, fue otro espejo que dio más calidad que cantidad, aunque hubo que trabajar mucho y las capturas fueron menos que en otros espejos. Para estos lugares, donde la pesca de orilla paga más, es importante contar con equipos pesados para ganar distancias, ya que muchas veces el pique se da lejos, ya sea cañas de lanzar típicas de playa o potentes telescópicas como tenemos en el mercado que se usan para la pesca de lisas, en 4.10 o 4.30 m. Nylon que no supere los 0.23 mm, lo que nos permitirá ganar buenos metros, con un chicote trafilado de 10 m. Es clave jugar con las brazoladas, entre dos y tres anzuelos N°1/0, con diferentes largos, ya que como sabemos, no todos los días come igual el pejerrey. Puede ser efectivo usar una boya elevadora en la madre, tanto al iniciar la línea como en lugar del último esmerillón, de manera de quebrar el aparejo. Si bien estos pesqueros desde la orilla parecen hechos a medida para los que prefieren los lances fondeados, a veces, se puede dar buena pesca con líneas de flote.

Desde embarcaciones, el abanico se amplía notoriamente. Madariaga sigue siendo referencia obligada, no solo por la buena pesca en Salada Grande, sino que, ahora Los Horcones está cumpliendo con creces. En La Salada, sobre el centro o dentro de los callejones de Urrutia, en la zona de La Tablada o frente al monte cuadrado, metieron tarugos inolvidables, siempre y cuando, el viento no esté fuerte y enturbie el agua, situación que torna nula la pesca en los espejos del partido. Este viernes 31, entrando por Cinco Soles, entre otros buenos pejerreyes, sobresalió uno de 1.880 kg. que habla a las claras de la calidad que tiene la laguna, aún con tan bajas temperaturas. San Cayetano es otra localidad que pico en punta, aunque fue de mayor a menor, con el correr de la temporada, ya que tanto La Genovesa como Jorgensen, aflojaron con el crudo rigor invernal, al igual que El Albardón, que entregó menos tamaño, y más piezas. Similares resultados en Loma Danesa, con la atención del popular “Chulin” Suarez, laguna que embarcados dio interesantes resultados. Los amigos de Laprida, tras muchos años sin rendimientos positivos en El Paraíso y Quillalauquen, volvieron a disfrutar esta última, con mucho pique y piezas de hasta 900 grs, tanto en bote, como desde la costa. Entre las cercanas a Capital, nos sorprendieron cuotas con buenos pejes en Lobos y Las Barrancas, esta última con sorpresas de arriba del kilo, pero la gran mayoría dio discretos resultados y, por la estricta cuarentena en el AMBA, zona que nutre en cantidad a los pesqueros aledaños al corredor vial de ruta 2, tendrán un descanso importante y seguramente, el año que viene, darán muchas alegrías a los cañofilos que las visiten. Legendarias lagunas lejanas cumplieron sin sobresalir, como Cóchico y Sauce Grande, aunque podrá destacarse a la brevedad este espejo de Monte Hermoso, ya que esta semana se habilitó la pesca embarcados. Chasico, la reina para muchos, fue otra que sintió el golpe del Covid 19 y sólo 19 familias que están en la villa pueden pescar, logrando pejes medianos y algunos buenos. Duro revés para una economía regional en Chapalcó que encontraba en el turismo, su principal fuente de ingreso y una laguna que va tratando de recuperar su corona de laureles. Junín, otra histórica zona pejerreycera, mostró atisbos de recuperación en sus lagunas, pero aún lejos de sus tiempos de gloria. Ignotas para la mayoría, hay ámbitos que sorprendieron. Estancia El Guanaco, un espejo de agua muy bajo con excelente pejerrey que se pesca vadeando en el oeste bonaerense. Habilitada sólo para pescadores de Ameghino, con dos campos abiertos donde se deja ingresar tras un canon que no supera las tres cifras. Tiene un peje parejo que va de los 400 a 700 grs, en sus mejores portes. Los Claveles, en Líbano; otro ámbito que pagó bien a los locales.

Restará un mes para el cierre parcial de una temporada para el olvido, quedará después la opción de pescar fines de semana y feriados, en los espejos que queden habilitados. El coronavirus podrá irse o convivir con nosotros, vaya a saber lo que pasará, pero sin dudas, este año, no se lo olvida nadie.