EL REGRESO DEL CORNO A MAR DEL PLATA

Luego de 14 años de interminable espera, el pejerrey de Manila volvió a picar en la costa marplatense de manera sostenida, durante varios días. La calidad del agua y la migración de su alimento son las claves del fenómeno.

Le dicen el “pez patrio” porque normalmente picaba fuerte el 9 de julio, Día del Independencia Argentina. Pero tantos años de ausencias en Mar del Plata había echado por tierra todas las teorías. Aunque los pescadores tenían la propia de acuerdo a su experiencia, la realidad científica es que el pejerrey corno no llegaba y no se sabía por qué. De hecho, se emprendieron kilómetros de viaje para buscarlo en localidades alejadas como San Cayetano, hacia el sur de la provincia.

De todas maneras, año tras año los pescadores y todo el ambiente de la pesca deportiva renovaban las esperanzas. Y aunque hizo una pasada esporádica en 2016 algunas frías noches de invierno, desde el 2012 que no se lo pescaba firme. Aquellos que aún le tenían fe y aseguraban que “tarde o temprano” iba a volver, tuvieron su merecido premio este 2026 cuando, puntualmente el 8 de julio, un cardumen importante se acercó a la costa a comer.

Ya había muestreos. Semanas antes salieron algunos perdidos en Escollera Norte y la escollera de Varese. Pero lo verdaderamente fuerte se dio en el mejor pesquero de pejerrey que tiene Mar del Plata y probablemente uno de los principales de la provincia de Buenos Aires: la Escollera Sur.

Los que enfrentaron el frío y se apostaron en la cara externa de la mole de piedras, pudieron dar con al menos una docena de “manilas”, una de las especies más buscadas no sólo por su valor gastronómico, sino también por lo eléctrico de sus piques y la potencia de su pelea. Casi sin entender lo que sucedía, muchos obtuvieron dobletes, algo impensado semanas atrás. Su gran fisonomía hidrodinámica, lo cilíndrico de su cuerpo, la cola amarilla y el tono violáceo en su estola dejaron embelesado a más de uno.

Con la noticia instalada, se movió una tremenda masa de pescadores los días siguientes a diferentes puntos de la ciudad. Y casualmente uno de los que mejor rindió fue la Arenera del Faro, hoy prácticamente despoblada, pero que llegó a albergar años anteriores cientos de camionetas pegadas una al lado de la otra cerca se la arena. Los pescadores que se acercaron pudieron hacer una muy buena pesca, rendidora en cantidad y regular el tamaño, dado que los cornos son medianos. Parecen calcados.

Algunas cuestiones climatológicas venían anticipando un posible regreso, situación que fue alertada por Info Pesca en su programa de radio y streaming. Es que durante el verano y gran parte del año predominaron los vientos marinos y eso contribuyó a una fuerte caída en la temperatura del agua de mar, hoy por debajo de los 10 grados. Pero, además, las imágenes satelitales muestran una marcada influencia de la corriente de Malvinas en la costa provincial, lo que no sólo garantizó calidad de agua (limpia) sino que además atrajo muchos peces (cornalitos, por ejemplo) y otros crustáceos, que son su principal alimento.

Los resultados están a la vista. Y si la fiebre no continúa, es porque el tiempo juega una mala pasada con fuerte vientos, frío intenso y mar en malas condiciones, lo que impide realizar la tarea. Pero la puerta sigue abierta porque el pejerrey corno se sabe mover muy bien en ese contexto y de hecho no le disgusta para nada. Solo se trata de que el clima de una tregua para seguir disfrutando de uno de los regresos más esperados por los pescadores deportivos.