28 de septiembre de 2021

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EL FESTIVAL DEL PEJERREY EN MAR CHIQUITA

La albúfera de Mar Chiquita lleva más de un mes ofreciendo pejerreyes de un porte excepcional, aun cuando todos los pescadores coinciden en que el pique está muy cambiante. Sin embargo, hay una serie de detalles que, cuando se cumplen haciendo bien los deberes, garantiza una respuesta rápida y eficaz. Hacia el norte de la laguna el movimiento de la especie es constante y -a excepción de otros años- los elementos de flotación en los aparejos marcan una diferencia sustancial. El camarón pelado es la carnada por excelencia.

Metidos de lleno en el período invernal, todas las miradas apuntan a las lagunas, espejos de agua que permiten hacer una pesca que mueve verdaderas pasiones: la del pejerrey. Y la albúfera de Mar Chiquita es una de las más buscadas por los pescadores de la Costa Atlántica, quizás no tanto por la calidad de pescado, sino por la tremenda pelea que da. Es que las condiciones de hábitat (poca profundidad, nivel de agua y salinidad cambiante, fácil permeabilidad a factores climáticos) y la vulnerabilidad ante sus predadores, lo vuelven híper activo y lo ponen en constante estado de alerta.

Aquellos que optaron por buscarlo en las últimas semanas se sorprendieron ante el tremendo tamaño de pejerrey que hay. Muy robustos, potentes, con ejemplares que han superado cómodamente los 600 gramos de peso. Y aunque es verdad que en años anteriores también eran de la partida, igual de cierto es que nunca fue la principal característica de este ámbito de pesca. Aparecían algunos entremezclados entre otros de porte mediano a chico, en lugares bien puntuales, y sólo utilizando aparejos de fondo directo encarnados con mojarra.

Pero eso también cambió. Esta temporada los elementos de flotación vienen marcando una gran diferencia. La famosa línea X15, que tiene una boya yo-yo con una brazolada regulable y una bigotera de la que salen 2 o 3 anzuelos, de no más de 35 centímetros, es la que mejor funciona. Otros optan por las clásicas 3 boyitas regulables con brazoladas más largas y también el paternóster corto, con la boya apenas manteniendo la línea de flotación, pero rinden en menor medida. De fondo directo, casi nada. Y aunque la mojarra o la tripa de pollo pueden tener días puntuales de buena respuesta, encarnar con camarón pelado es por lejos la mejor opción.

Si bien se han registrado buenas capturas en la zona del Recreo San Gabriel, en sectores conocidos como el cartel, la segunda goma o incluso el mangrullo, la acción se centra especialmente desde el Pesquero Juan y Juan hacia el norte, como quien va para el famoso y ya desaparecido Recreo San Antonio. Hay mucha presencia de pejerrey, se mueve usualmente en cardúmenes, pero hay que ingeniárselas para hacerlo picar: la ceba es una buena opción para mantenerlo en el lugar, dado que cuando se observa el movimiento y se ancla la embarcación, el pescado rápidamente busca alejarse o dispersarse.

Ante la amplitud que ofrece Mar Chiquita, es importante aclarar que los “flecha de plata” no están a lo largo y ancho de este espejo de agua, porque lo que hay días en los que se hace muy difícil pescarlos. Por eso hay dos cuestiones centrales para tener el éxito: navegar y buscarlo hacia el norte para poder encontrarlo, y utilizar todas las armas necesarias para mantenerlo en el lugar. Los datos aportados en el presente informe pueden ser de muchísima utilidad. Por lo menos, así lo demuestran los resultados obtenidos hasta ahora, que se reflejan a la perfección en las imágenes que se muestran a continuación.

Agradecimiento especial:
Jorge “Koala” Flamarique
Alejandro Silva
Germán Rigane (guía de pesca en Mar Chiquita)